Un grupo, diez realidades: cómo es entrenar en una residencia de mayores
Alzhéimer, secuelas de ictus, personas que no pueden ponerse de pie y otras que siguen la sesión sin problema. Todos en la misma sala, a la misma hora. Así es el ejercicio en una residencia de mayores.

/01 Contexto
- Entrenamiento
- 11 min
- 5 fuentes
Mismo círculo, otras historias
Media mañana, sala común, sillas en círculo. A tu derecha, una persona con demencia que te mira esperando la primera consigna. Enfrente, alguien con un lado del cuerpo que responde peor tras un ictus. Más allá, quien no puede ponerse de pie y quien llega con andador, perfecta de cabeza y con ganas de bromear. En un gimnasio cada uno tiene su rutina. Aquí, la misma sesión tiene que servir a todos. Por respeto, sin nombres ni detalles que identifiquen a nadie.



/02 La ciencia
Cualquier cantidad cuenta
La OMS lo deja claro: cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna. En mayores recomienda combinar fuerza, equilibrio y coordinación varios días a la semana, porque es clave para prevenir caídas y mantener la autonomía. Las revisiones Cochrane sobre demencia, ictus y residencias van en la misma línea, aunque reconocen que todavía se sabe menos de lo que debería. Y hay algo que ninguna mide: lo que pasa en la sala cuando alguien vuelve a sentirse capaz.


/03 La sesión
Nadie en la última fila
Todos sentados en círculo. Así nadie se queda en la última fila: quien no puede ponerse de pie participa igual, todos te ven y tú los ves a todos. Después, cuatro partes. Calentamiento articular, despacio. Fuerza, con la silla, gomas y pesas ligeras. Coordinación y equilibrio, pasándose pelotas o globos. Y memoria y atención: dices «rojo» y se levantan los brazos; dices «azul», alguien se equivoca y la sala entera se ríe.

/04 Adaptar
Un ejercicio, muchas versiones
Toca piernas. Quien va con andador se levanta y se sienta. Quien no puede ponerse de pie estira y flexiona sentado. Quien tiene un lado afectado por el ictus lo hace con el lado que responde, y el otro hasta donde llegue. Mismo ejercicio, tres versiones, nadie fuera. Y mientras el resto sigue, ponte al lado de quien más lo necesita: guía con la mano a quien se ha perdido o acompaña el brazo que cuesta más.

/05 La motivación
Brazos cruzados, de momento
Lo complicado no suele ser lo físico. Es motivar. Hay mañanas en que alguien llega cansado, o sin ganas, y se queda con los brazos cruzados. No lo fuerces. Pon una canción que conozcan y convierte el ejercicio en juego, para que no parezca ejercicio. Respeta su ritmo: si solo quiere mirar, que mire. Muchas veces, a la segunda canción, esos brazos cruzados ya están pasando la pelota. Para verlo hace falta ser cercano y observador.


/06 Lo bonito
La sesión también es compañía
Piensa en alguien que tras un ictus dejó de andar y un día dice que quiere volver a caminar. Esas ganas no se dan desde fuera: el equipo anima y acompaña cada intento, pero la decisión es suya. Otros avances parecen pequeños y no lo son: levantar el brazo es poder peinarse. Y para quien se siente solo y ve los días iguales, esa hora en círculo es compañía. A veces, el mejor rato del día. Si tienes a un familiar en una residencia, anímale a participar.



/07 En resumen
Lo que te llevas
Fuentes Basado en 5 fuentes
- Organización Mundial de la Salud (2020). Directrices de la OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios (resumen de las novedades). Ver fuente
- Forbes D. et al. (2015). Exercise programs for people with dementia. Cochrane Database of Systematic Reviews. Ver fuente
- Saunders D.H. et al. (2020). Physical fitness training for stroke patients. Cochrane Database of Systematic Reviews. Ver fuente
- Resumen de la revisión Cochrane sobre entrenamiento físico tras un ictus. Ver fuente
- Crocker T. et al. (2013). Physical rehabilitation for older people in long-term care. Cochrane Database of Systematic Reviews. Ver fuente
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Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo de un profesional. Si tienes una lesión o una enfermedad, o eres menor de edad, consulta antes de hacer cambios. Escrito por un técnico deportivo y estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Quién está detrás de Etygen · Cómo trabajamos
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Un grupo, diez realidades: cómo es entrenar en una residencia de mayores
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Para empezar
En un gimnasio cada persona tiene su rutina. En una residencia de mayores, en cambio, quien dirige la sesión tiene delante a un grupo en el que cada uno es un mundo:
- personas con alzhéimer o demencia, a las que les cuesta recordar el ejercicio o mantener la atención;
- personas con secuelas de un ictus, con un lado del cuerpo que responde peor;
- personas que, por la edad o la fragilidad, no pueden ponerse de pie;
- y personas que caminan con andador pero que mentalmente están perfectas y siguen la sesión sin problema.
Todos en la misma sala y a la misma hora, esperando a que empieces. Aquí tienes cómo se organiza una sesión así.
Por respeto a las personas que viven en residencias, aquí no hay nombres ni detalles que permitan reconocer a nadie.
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¿Por qué es bueno el ejercicio para las personas mayores en residencias?
La Organización Mundial de la Salud lo deja claro en sus recomendaciones: cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna. En personas mayores recomienda ejercicio que combine fuerza, equilibrio y coordinación varios días a la semana, porque es clave para prevenir caídas y mantener la autonomía.
Los estudios en residencias y con estas enfermedades van en la misma línea:
- Demencia: una revisión Cochrane encontró que los programas de ejercicio pueden ayudar a las personas con demencia a hacer mejor las tareas del día a día, aunque la calidad de los estudios todavía es baja.
- Ictus: el entrenamiento físico, sobre todo el que incluye caminar, mejora la velocidad y la distancia al caminar y reduce la dependencia de otros para andar.
- Residencias: también hay revisiones específicas sobre rehabilitación física en personas que viven en residencias, aunque reconocen que todavía se sabe menos de lo que debería.
Y hay algo que esas revisiones no miden: para muchas personas mayores, la sesión es también compañía y ánimo. Un rato en el que alguien les mira, les llama por su nombre y cuenta con ellos. Más abajo lo verás.
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¿Cómo organizar una sesión de ejercicio para un grupo de mayores con capacidades distintas?
La base es sencilla: todos sentados en círculo. Así, quien no puede ponerse de pie participa igual que los demás, todos te ven y tú los ves a todos. Desde ahí, cada uno hace su versión del ejercicio.
La sesión tiene cuatro partes:
- Calentamiento articular: mover cuello, hombros, muñecas, caderas y tobillos. Despacio y con calma.
- Fuerza: levantarse y sentarse de la silla quien puede, gomas elásticas y pesas ligeras. La fuerza es lo que les permite seguir levantándose solos, y eso es autonomía.
- Coordinación y equilibrio: pasarse pelotas o globos, lanzar y recibir, y de pie con apoyo para quien puede.
- Memoria y atención: juegos con colores, números o canciones mezclados con el movimiento. Por ejemplo, levantar el brazo al oír un color concreto. Cuando alguien se equivoca y se ríe de sí mismo, el juego ya ha cumplido dos veces.
Un detalle práctico: explica cada parte haciéndola tú delante y con frases cortas. A quien le cuesta recordar el ejercicio le sirve más verlo que oírlo, y repetirlo sin prisa no es perder el tiempo: es parte de la sesión.
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¿Cómo adaptar un ejercicio a personas con alzhéimer, ictus o que no pueden ponerse de pie?
Lo que mejor funciona es el mismo ejercicio con distinta dificultad. Si trabajas piernas:
- quien va con andador se levanta y se sienta de la silla;
- quien no puede ponerse de pie estira y flexiona las piernas sentado;
- quien tiene un lado afectado por el ictus lo hace con el lado que puede, y el otro con ayuda o hasta donde llegue.
Y a la vez, ponte al lado de quien más lo necesita: guía con la mano a la persona con alzhéimer que se ha perdido o acompaña el movimiento del brazo que cuesta más tras el ictus, mientras el resto sigue.
| Situación | Qué hacer |
|---|---|
| Grupo con capacidades muy distintas | Todos sentados en círculo y cada uno con su versión del ejercicio |
| Persona con alzhéimer que se pierde | Demostrar, repetir y guiar con la mano |
| Persona con secuelas de ictus | Trabajar el lado que responde y acompañar el afectado |
| Persona que no puede ponerse de pie | La misma idea del ejercicio, pero sentada |
| Alguien que no quiere participar | Música, juegos y respetar su ritmo |
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¿Qué material se usa en una residencia?
Pelotas, globos, aros, picas, gomas, pesas ligeras… El material ayuda a que el ejercicio tenga un objetivo claro (pasar, lanzar, empujar). Y la música y los juegos hacen que la sesión no parezca ejercicio, que es justo lo que se busca.
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¿Cómo motivar a las personas mayores para que hagan ejercicio?
Lo más complicado no es lo físico, es motivarlos. Hay días en los que alguien no quiere participar, está cansado o simplemente no le apetece. Lo que mejor funciona:
- Música y juegos: cuando suena una canción que conocen o hay un juego de por medio, se apuntan muchos más.
- Respetar su ritmo: no fuerces a nadie. Si alguien solo quiere mirar, que mire. Muchas veces, al rato, acaba participando.
La escena se repite: alguien que al principio se queda al margen, con los brazos cruzados, y que al rato, cuando la pelota pasa cerca, la devuelve sin pensarlo. No hace falta insistir. Hace falta dejar la puerta abierta.
Para esto hace falta ser cercano y observador, y pensar siempre cómo adaptar cada actividad para que no solo estén animados, sino motivados.
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¿Qué les aporta el ejercicio más allá de lo físico?
Un ictus no deja a dos personas igual. Hay quien pierde el movimiento de todo un lado del cuerpo, brazo y pierna, pero conserva el otro: en las sesiones se trabaja con el lado que responde y se acompaña el afectado. Hay quien tiene dificultades para hablar, aunque se hace entender, o ha dejado de andar.
Y hay algo que se repite: las ganas de mejorar no se las puede dar nadie desde fuera. Imagina a alguien que hace tiempo que no camina y que un día, sin que nadie se lo pregunte, dice que quiere volver a caminar. Ese momento no se fabrica. El equipo de la residencia puede animar y acompañar cada intento, pero la decisión es de la persona.
No todos los avances son tan grandes, pero también cuentan. Personas a las que les costaba levantar el brazo o mover la pierna y que poco a poco lo van haciendo mejor. Desde fuera puede parecer poco. Para ellas es poder peinarse, vestirse o levantarse de la silla con menos ayuda.
Algunas personas que viven en residencias se sienten solas y el día a día se les hace muy aburrido. Los días se parecen mucho entre sí. Para ellas, un rato de actividad compartida no es una clase más: es lo que le da vida al día.
Por eso, la actividad física en una residencia no es solo fuerza y equilibrio. Es un rato en el que se ríen, hablan entre ellos, se sienten capaces y alguien les presta atención. Eso también es salud.
En resumen:
- Moverse da vida, a cualquier edad. Cualquier cantidad de movimiento es mejor que ninguna.
- Un ejercicio, muchas versiones: la clave para trabajar con un grupo tan variado es adaptar, no excluir.
- Fuerza, equilibrio, coordinación y memoria, todo en la misma sesión.
- La parte emocional cuenta tanto como la física: para muchas personas mayores, la sesión es compañía, ánimo y un motivo para empezar el día.
Si tienes a un familiar en una residencia, pregunta por las actividades que hace y anímale a participar. Puede que para él sea el mejor rato del día.
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Preguntas rápidas
¿Cuánto ejercicio necesita una persona mayor? Según la OMS, cualquier cantidad es mejor que ninguna, idealmente con fuerza, equilibrio y coordinación varios días a la semana.
¿El ejercicio ayuda a las personas con demencia? Puede ayudarles a hacer mejor las tareas del día a día, aunque los estudios todavía son de baja calidad.
¿Sirve el ejercicio después de un ictus? Sí: el entrenamiento que incluye caminar mejora la velocidad y la distancia al andar y reduce la dependencia.
¿Qué hacer si una persona mayor no quiere participar? Respetar su ritmo y tirar de música y juegos; muchas veces acaba sumándose.
